En esto estamos...

Parar la pelota. Pensar. Otear el horizonte. Levantar la cabeza en la mitad de la cancha y dejar de correr por los laterales mirando al suelo. Hay formas de trabajar la seguridad. Pero lleva tiempo. Planes. No hay respuestas en la urgencia. Este no es un blog urgente. Hay que abrir los ojos. Mirar al otro. Sentirlo. Traerlo. Acá vamos a tratar de reflexionar, de jugar corto para llegar lejos. Vamos a discutir la inseguridad y analizar las políticas de seguridad. Hoy, en general, no hay verdades ni mentiras: hay apuro hueco y complicidades. No nos bancamos el discurso dominante sobre la inseguridad y somos críticos de las cortas respuestas progresistas. Vamos por más. Vamos al hueso. A donde duele. A veces duele sentir y muchas otras, pensar. Somos Criminal Mambo. Un blog sobre seguridad ciudadana del campo nacional y popular.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Palacios y Orlando: la policía de Macri


Hay algunas preguntas que nunca supieron contestar, Rulo: ¿Cuál es el perfil de policía que está seleccionando la Policía Metropolitana? ¿Cuáles son las pautas de selección más allá de lo formal? ¿Quién toma las entrevistas previas? ¿Quién selecciona? Lo vimos desde el primer momento: el gobierno de Macri no definió nunca qué policía quiere para la Ciudad. Ni el Gobierno de Macri ni Macri. En un primer momento se eligió a Palacios: un delincuente. Un delincuente para perseguir delincuentes. Montado en una falsa moral que resaltaba como virtudes la experiencia en el rescate del Jefe de Gobierno cuando fue secuestrado y en la supuesta intachable trayectoria en el tema terrorismo internacional, Macri eligió como jefe a un hombre cuyo perfil nada tenía que ver con la policía que se perfilaba en la Ley de Seguridad de la Ciudad n° 2894 y mucho menos con Orlando, ese policía que enamora a las vecinas de Villa Urquiza porque las espera todos los días a la misma hora para que entren seguras a su casas.


Palacios y Orlando no tienen nada que ver. Pero lo más grave es que entre medio de ellos hay de todo. Mucho más cerca de Palacios que de Orlando, por cierto. Espías, escuchadores, protectores de prostíbulos, nazis. Una nueva policía con la vieja policía. Una policía que, para empezar, debería investigar y resolver problemas barriales con principios democráticos pero que muestra en sus currículos haber aprendido muy bien la doctrina de la seguridad nacional y las fórmulas del “combate” al delincuente.


Es tan visible, tan burdo. Pero casi no se ve. Macri siempre gobierna mostrando la decoración de la torta pero nunca el contenido.


Del otro lado, se esfuerzan en los escándalos, en las grandes conspiraciones, en los grandes enemigos de la patria.


Y lo que queda es la Policía Metropolitana, que a poco de nacer ya es autónoma del poder político. Ajena a las otras áreas del Ministerio de Seguridad. Se hacen mapas del delito y la Metro los usa para envolver la yerba usada. Es tan nuevo pero tan viejo todo. Dan ganas de llorar por este desperdicio histórico.


Pero no me quiero desviar. Hablábamos del perfil. Hace dos días se publicó en el Boletín Oficial que el Instituto de Seguridad de la Ciudad echó a un ingresante porque tiene tatuado en el cuerpo a Hitler y a Mussolini. No es mentira, no es una operación política. Está publicado por el propio Gobierno de la Ciudad. Está bien, lo echaron, eso habla de una institución no tan enferma. Pero ese muchacho entró, pasó las entrevistas, pasó el “filtro” de los especialistas. Empezó a cursar la nivelación que los ingresantes de otras fuerzas deben hacer para quedarse en la Metropolitana. Y ahí sí, luego de que sus compañeros se espantaran de sus actitudes fascistas, los médicos y funcionarios advirtieron que el hombre no compatibilizaba con los principios de la democracia.


El problema de fondo, igual, es que ni Palacios ni Orlando ni mucho menos el nazi expresan una propuesta o política para mejorar la seguridad de los vecinos de la Ciudad. No hay línea. Dicen que no deben importar las ideologías para las polìticas de seguridad. Mentira. Cuando no hay ideologías, ya lo sabemos, los autos van por la derecha. Ponen el plan de seguridad (superficial, para el almuerzo de Mirta) en la página web del Gobierno de la Ciudad pero no lo presentan a la Legislatura con el presupuesto, tal cual se encuentran obligados por la Ley de Seguridad.




El decorado de la torta puede mostrar un héroe o un soldadito de plomo, pero adentro, en la torta fabricada por la Metropolitana, el dulce está amargo, la masa está cruda y el chocolate totalmente contaminado.


El seductor Orlando puede tener la esvástica en el culo. Les aseguro que Emilio Massera acariciaba a sus nietos.