En esto estamos...

Parar la pelota. Pensar. Otear el horizonte. Levantar la cabeza en la mitad de la cancha y dejar de correr por los laterales mirando al suelo. Hay formas de trabajar la seguridad. Pero lleva tiempo. Planes. No hay respuestas en la urgencia. Este no es un blog urgente. Hay que abrir los ojos. Mirar al otro. Sentirlo. Traerlo. Acá vamos a tratar de reflexionar, de jugar corto para llegar lejos. Vamos a discutir la inseguridad y analizar las políticas de seguridad. Hoy, en general, no hay verdades ni mentiras: hay apuro hueco y complicidades. No nos bancamos el discurso dominante sobre la inseguridad y somos críticos de las cortas respuestas progresistas. Vamos por más. Vamos al hueso. A donde duele. A veces duele sentir y muchas otras, pensar. Somos Criminal Mambo. Un blog sobre seguridad ciudadana del campo nacional y popular.

jueves, 10 de marzo de 2011

Plantas. Pies. Política.



Y claro que si uno se pone a mirar querido Lupus ve crecer la semilla, luego un pequeño tallo, la hoja quizá. Hace tiempo que una planta ya creció y hay otra que recién está germinando. La que estamos cuidando es la última, la que nos interesa que prospere. La otra es un yuyo difícil de remover pero que debemos quitar prontamente.

La primer planta es el mambo de la inseguridad. Es la raíz de la venganza, de la mano dura. La planta del autogobierno de las fuerzas de seguridad, de las empresas de vigilancia, los canales de televisión y los lobbies de las camaritas. La única fotosíntesis que hace es para reprimir. Única intervención estatal de la cual están convencidos para ocuparse de la seguridad. Y todos estos yuyos tienen nombre: Duhalde, Macri, De Narváez, Scioli, Casal, Hadad, Montoto… sigo?! No, mejor agreguen ustedes.

Nuestra planta es más delicada. Y tiene un problema grave. Tiende a enredarse y morir rápidamente. La competencia por la tierra hace que algunas hojas crezcan fuertes y otras saboteen, intentando reunir una porción de nutrientes que les de más vida y puedan volverse grandes y maravillosas. Nuestra planta es preciosa pero para prosperar debe ir con su raíz bien adentro y por tanto es fundamental que tenga fuerza suficiente para agarrarse de abajo y crecer con tallo firme. Recién germina y la estamos regando. Esta creciendo y entre todos tenemos que cuidarla.

Y lo que parece una clase de  botánica Lupus, se transforma rápidamente en un escenario electoral. Porque esta es la cancha donde se juega el partido de octubre. Más democracia, más Estado, más libertades. Hay dos “revoluciones” en marcha y creciendo. La de la derecha y la nuestra, que arrancó en 2003 y nos va cambiando la vida cada día un poco más.

La de la derecha quiere dar el zarpazo y ahí anda agitando fantasmas, muerte, destrucción, caos y anarquía. Esa “revolución” viene con mano dura, achicamiento del Estado y retroceso de las políticas igualitarias. Hay revoluciones malas también. La de los sectores concentrados de la economía, la UIA, el campo, la iglesia. Los de siembre bah. Hicieron una que se llamo “Libertadora” ¿te acordás?

Y como yo quiero que nuestra pequeña “revolución” prospere me parece pertinente aclarar que cuando estamos hablando de miradas diferentes sobre la seguridad no lo estamos haciendo desde una perspectiva meramente -o simplemente- metodológica. Lo hacemos desde una mirada ideológica y política. Porque nuestro antagonismo se expresa muy sensiblemente y como nunca en la historia en esta materia: la seguridad.

Entonces atentos. Ojo al gol. A bancar la parada. Que cuando hablamos de seguridad estamos hablando de qué modelo de país queremos para vivir.


Fijate de qué lado de la mecha te encontrás…