En esto estamos...

Parar la pelota. Pensar. Otear el horizonte. Levantar la cabeza en la mitad de la cancha y dejar de correr por los laterales mirando al suelo. Hay formas de trabajar la seguridad. Pero lleva tiempo. Planes. No hay respuestas en la urgencia. Este no es un blog urgente. Hay que abrir los ojos. Mirar al otro. Sentirlo. Traerlo. Acá vamos a tratar de reflexionar, de jugar corto para llegar lejos. Vamos a discutir la inseguridad y analizar las políticas de seguridad. Hoy, en general, no hay verdades ni mentiras: hay apuro hueco y complicidades. No nos bancamos el discurso dominante sobre la inseguridad y somos críticos de las cortas respuestas progresistas. Vamos por más. Vamos al hueso. A donde duele. A veces duele sentir y muchas otras, pensar. Somos Criminal Mambo. Un blog sobre seguridad ciudadana del campo nacional y popular.

miércoles, 23 de marzo de 2011

El 24 de marzo y la seguridad


Rulo, se cumplen 35 años del comienzo de la dictadura más sangrienta de nuestro país. Ese día, el 24 de marzo de 1976, se consolidó un paradigma social, económico y político que venía haciendo fuerza hace tiempo con muertos, torturas y algunas desapariciones. El golpe consagró un discurso silencioso, un modelo social repleto de miedo y cobardía. A partir de allí aumentaron significativamente las torturas, los muertos y se terminó de producir de manera extensiva la creación más nefasta de estas tierras: la desaparición forzada de personas. Todo eso se hizo bajo una doctrina: la seguridad nacional. Uy, la palabra seguridad, sí, Rulo, acá también. Sonaba a otra cosa esa palabra en esa época, creo. Los milicos también se apropiaron de esa palabra. Y la soltaron después, cuando a alguno le robaron el stereo del coche. Para el relato argentino, de izquierda, de derecha, gorila, progresista o peronista, en la dictadura no hubo inseguridad. Para muchos hubo genocidio, que es la inseguridad a la máxima expresión. Pero pocas veces se definió al genocidio como inseguridad. La inseguridad tal como la conocemos hoy es un concepto moderno, democrático.

El miedo fue el carozo del negocio ayer y hoy de la seguridad. La seguridad nacional estaba en peligro por la amenaza comunista que se expresaba en los grupos armados guerrilleros: "los subversivos". Hoy el miedo está en que no podés caminar por la calle porque te roban o te o matan. Ese relato antes “legitimaba”, para decirlo rápido, que un oficial de 23 años se viole a una militante política de 17 o que un superior se quede con un bebe de una “guerrillera”. Mientras tanto, vendían el país y destrozaban el aparato productivo. Hoy el miedo genera un negocio económico de la san puta: rejas, alarmas, seguridad privada, etc. Y mientras tanto rompemos el Código Penal y ponemos en juego instituciones que supimos ganar democráticamente.

La vida de todos nosotros cambió mucho y para bien. ¿O no Rulo? Claramente el miedo de ayer no produce las mismas consecuencias hoy. Cambió el mundo. Acá la lucha por la verdad trajo la justicia y hoy el Estado (no un gobierno) conmemora el 24 de marzo y muy pocos –marginados socialmente- manifiestan su desacuerdo. Ganamos una batalla histórica pero tenemos que proyectarla para adelante. Tenemos los juicios, recuperamos los ex centros clandestinos, hundimos culturalmente a las expresiones retrogradas: falta pero vamos bien. ¿Y para adelante? Ahí es donde tenemos que poner la asignación universal por hijo, la ley de medios, la recuperación del trabajo, etc.

Este feriado hay que militarlo, aprovecharlo. Y es un desafío. Porque está cerca. No es la batalla de San Lorenzo. Tu vieja está desaparecida o tu hermano fue apropiado o tu viejo tenía miedo o tu tía se fue a España o tu abuelo se deprimió y se murió en el 80. La dictadura nos toca cerca y este feriado nos mete los dedos en los ojos. Las experiencias de los compañeros y compañeras que van a colegios a hablar del tema son alucinantes. Todo lo que sale de esto, cuando se hace sin solemnidades y sin lenguaje panfletario, es conmovedor. Y en los colegios está la clave de las cosquillas porque ahí está el futuro. Abrazarnos con nuestros familiares es inevitable pero desde el rol militante la visión tiene que ser otra: traer el pasado para proyectar el futuro. Sino, no.

Y por ahí, por esa vena, podemos aprovechar y meter el tema seguridad/inseguridad. Primero: ojo con designar y definir enemigos sin reparos. Segundo: ojo con la complicidad en el tratamiento de las noticias y en la impulsión de la mano dura y el punitivismo. Tercero: ojo con el lenguaje; si la vida es el bien más preciado, en Argentina hubo verdadera inseguridad durante la segunda mitad de la década del 70 y no después.

Es obvio que en los últimos 30 años aumentó la tasa de delitos en Argentina y en todo el mundo. Pero lo que no es tan obvio, porque no es explicado, es que los 30.000 desaparecidos no están en las estadísticas de la tasa de homicidios porque fueron hechos en la más miserable clandestinidad, social y formal.

Recuperemos el nombre de las cosas. Probablemente en el 77 no te robaban el auto con un arma, pero en la esquina de tu casa se llevaban a tu vecino a la ESMA. Hoy quizás te roban con armas tu auto; pero el vecino de la esquina puede publicar toda su vida en facebook y ningún milico le va a ir a reventar la casa.

No se trata de negar el problema de la seguridad/inseguridad, ni mucho menos de no hacer política y gestión para solucionarlo, solamente pensamos que es bueno reflexionar y advertir quién se beneficia cuando todos gritamos socorro y nos escondemos debajo de la cama. El feriado del 24 de marzo también nos debe llevar a pensar con más profundidad qué mierda decimos cuando decimos inseguridad.