Buenos días – buenas tardes Lupus. Tanto tiempo. Abducidos por la gestión podría titularse este post, pero no, no estamos hablando de nosotros, tampoco del padecimiento macrista de este domingo frío de fines de julio. Hablaremos del Operativo Cinturón Sur.
Nos debíamos conversar sobre esto hace ya algunos días, porque siempre nuestra idea es tratar de adelantar lo que uno piensa independientemente de los resultados que se obtengan después. Digo, a priori, qué nos parece la implementación del Operativo Cinturón Sur por más que los resultados luego nos digan que salió muy bien o mal o regular. Este es un buen ejercicio de honestidad intelectual, no se trata de periodismo de anticipación o de jugar al acierto probabilístico o al progresismo inconformista.
Entonces, a pesar de que hayan pasado algunos días desde su implementación quiero contarte que me parece, muy sucintamente, la puesta en marcha del nuevo esquema en la zona sur de la ciudad.
Antes que nada sepamos que estamos hablando del área más pobre, con menos infraestructura, servicios y bastante desprotegida u olvidada de la gestión de las políticas públicas de la ciudad, y que cuenta con la sospecha más bien probada, de ser lugar de operaciones de algunas bandas de narcotráfico.
Este es el escenario. Se le suma la incuestionable complicidad policial en casi todas las estructuras de delito presentes en la zona y además, la pavorosa regulación social como únicos agentes del Estado presente. Esto último no es responsabilidad PFA, durante años los gobiernos de la ciudad han ido abandonando la zona sur y nos encontramos entonces bajo la tutela casi exclusiva de los policías. Gatillo fácil, Indoamericano, el negocio de los barras en la cancha de Boca, San Lorenzo y muchos casos más.
Es pertinente aclarar que el pedido de cambios en materia de seguridad en esta zona provenía casi exclusivamente de los propios vecinos, porque la opinión pública por lo general mira desde y hacia Catedral al norte y los padecimientos de los olvidados de siempre permanecían archivados.
Entonces qué hacer. Cómo hacer. Por dónde empezar. Y este blog habla sobre seguridad no sobre otras políticas, pero imaginamos que lo primero es mayor presencia del Estado tanto en vivienda, trabajo y seguridad social como en espacio público: luminarias, espacios verdes, transporte público, etc.
¿Y en seguridad qué? Hemos leído y escuchado en boca de muchos que se militarizó la zona, que las armas largas, que los van a matar a todos, transfieran la policía a la ciudad, vulneran la autonomía de la ciudad, etc, etc. Un clásico, el ladriprogresismo nunca está de acuerdo con nada pero tampoco propone nada. Nunca un análisis de cómo se solucionan las cosas.
Me parece que modestamente el plan viene a contribuir con algunos aspectos muy básicos como para arrancar. No solucionan nada de base, porque ya dijimos desde un comienzo que la solución a los problemas de la seguridad no es sólo con las fuerzas de policía, sino con políticas activas del Estado.
Entonces que viene a hacer el Operativo:
A. Desenmarañar la estructura de complicidad, impunidad y libertad entre la PFA y las bandas organizadas de narcotráfico y desarmaderos de autos.
B. Sacarle poder territorial a la PFA y dar una muestra hacia el interior de la fuerza de que las decisiones ahora son políticas institucionales y que la regulación del territorio no les pertenece más.
C. Mayor prevención. La primera impresión es de fuerza. Sí, armas largas, estructuras militarizadas. Existe en el inconsciente colectivo que las bandas narcos que operan en algunas villas de la ciudad tienen gran poder de fuego. Una fuerza de seguridad que comienza a operar en la zona con esta presencia logra el efecto psicológico de que los vecinos se sientan más protegidos y confiados en que una fuerza puede dar respuesta proporcional a la amenaza. Para que entendamos, quienes viven en la zona no le tienen miedo a la Gendarmería o a la Prefectura, le tienen más miedo a las bandas que operan. Obvio que tampoco me gusta. Que preferiría jipis en lugar de policías y un lindo festival de liberación espiritual, pero todavía estamos un tanto lejos. Y si alguna de estas nuevas fuerzas desplegadas se pasa de la línea tengo mucha más confianza en la conducción política de la seguridad nacional en estos momentos que en toda mi vida. Sí, ok, no era muy bueno lo que supimos conseguir, pero en Garré I trust.
D. Oxigenar la zona con fuerzas de seguridad que tienen mayor credibilidad entre los vecinos. Restablecer lazos de confianza para la investigación y esclarecimiento de hechos delictivos.
E. Control de la zona. Recién en estos días una fuerza de seguridad puede llegar a atravesar la 1-11-14, después de muchos años sin poder hacerlo. Esto permite que a partir del primero momento comiencen a funcionar las mesas interministeriales de trabajo. La pata que faltaba, otras agencias del Estado trabajando en pos de solucionar los problemas reales de la zona: trabajo, salud y vivienda.
F. Reducir rápidamente la operación de las bandas de delito organizado. Con esto se terminan las zonas dominadas por estas bandas en las adyacencias y al interior de los barrios, se termina la coacción a través del miedo, la utilización de jóvenes como soldados o mano de obra barata para la venta de droga o robo de automotores.
Me parece más que importante para arrancar. En seis meses vemos. Me parece que luego de esto es importante comenzar a trabajar con la puesta en valor de toda el área sur de la ciudad. Pasa que Macri… domingo!
Mejorar los espacios verdes, las luminarias, el transporte público, el acceso a la vivienda, la urbanización de las villas, el acceso a hospitales públicos y centros de salud, etc.
La inclusión social no se logra de un día para el otro, hay que generar las condiciones necesarias para que el abordaje sea coordinado y simultáneo. Un nuevo esquema operativo de seguridad sin la presencia de otras áreas del estado hubiese sido la nada misma, sólo hubiese podido generar alguna solución momentánea pero en seguida se volverían a producir los desajustes propios de la inequidad.
El trabajo único de los cuerpos sociales sin la garantía de seguridad también hubiese sido estéril porque no se hubiese atacado el poder real dentro del territorio ni se hubiese podido dar las garantías necesarias para que todas las agencias trabajasen en mejor clima. Prueba de esto último son los muchos casos de trabajadores sociales, psicólogos e incluso agencias estatales que tuvieron que desestimar su labor por ser ellos también víctimas del estado de violencia general que se viven en los barrios del sur de la ciudad. Y si además había complicidad policial, no hay mucho más para agregar.
En síntesis. Me parece bien la idea. Muy bien. Lo digo a priori sin ver todavía los resultados. Que se haya ido la PFA de la zona es un cambio súper significativo y el que crea que se los reemplazaba por policías desarmados o una banda de jipis es bastante inocente.